Hay cosas que es mejor no presentar de manera literaria, no vaya a ser que la gente piense que se trata de una novela de ficción, y no de un hecho real..
2010: Una persona de clase media, del sur de Madrid, tenía cobertura total de la seguridad social, así como un seguro médico privado gracias al estatus de pensionista y funcionario de sus padres. Además, era una persona sana y natural, que no gustaba de medicamentos innecesarios.
2012: Los niveles de contaminación nociva para la salud humana han empeorado, y los encargados de controlar tales niveles, le quitan importancia al asunto, diciendo que la lluvia limpiará el aire. Llueve y la polución del aire cae a tierra, y una persona de clase media, del sur de Madrid, contrae una infección pulmonar por respirar tales niveles de toxinas. Dos años antes esa persona habría ido al médico y con unos días de tratamiento, habría recobrado la salud sin mayor complicación. Hoy en día, la misma gente que decidió despreciar la amenaza de la contaminación atmosférica, también ha decidido que no es necesario que la gente vaya al médico de manera gratuita cuando lo necesita, así que esa persona con infección de pulmón, ya no tiene seguridad social gratuita, ni dinero para pagar el médico privado, porque también ha habido recorte de sueldos. No puede pagar el médico, ni el tratamiento.... ¿Qué le ocurrirá?
¿Y si en vez de una persona de clase media del sur de Madrid, dijéramos que el 10% de la población de Madrid se encuentra en una situación similar?
¿Cuanta gente tiene que morir para que nos demos cuenta de que tenemos que evitar que esto ocurra?
¿De verdad vas a esperar a ver morir a alguien cercano a ti para darte cuenta de que todo lo que están haciendo no es por nuestro bien?
No hay comentarios:
Publicar un comentario