El pasado 19 de Marzo tuvo lugar un curioso fenómeno que viene ocurriendo cada 18-20 años: Nuestro satélite se situó en su perigeo, es decir, en su punto orbital más cercano a la Tierra, a tan solo 357.000 km aproximadamente. Los que tuvieron suerte,(yo no, me lo perdí) pudieron contemplar durante unos minutos una Luna con un brillo 30 veces superior al normal y un tamaño que superaba el 14% de lo que nuestro satélite nos tiene acostumbrados.
Sin embargo, a parte de la evidente belleza de este fenómeno, cabe tener en cuenta que la órbita de nuestro satélite tiene un gran impacto sobre nuestro planeta. Así, el campo gravitatorio de la Tierra está sometido a ciertas alteraciones periódicas provocadas por la tracción de la Luna, dando lugar a lo que llamamos Fuerzas de Marea. Las fuerzas de Marea son las responsables de algo tan común como la subida y el descenso periódico del nivel del mar. Sin embargo, estas alteraciones gravitatorias no solo afectan a los líquidos de la superficie de nuestro planeta, sino también a las corrientes de magma suterraneas, así como al campo magnético de la Tierra. Por este motivo, se relaciona a menudo los movimientos gravitacionales de la Luna con los seismos y erupciones volcánicas.
No hace falta ser especialmente espabilado para intentar utilizar esta información como explicación a lo recientemente ocurrido en Japón. Cierto es que pudiera existir alguna relación entre estas excepcionales Fuerzas de Marea y el seismo, sin embargo, ninguna conclusión sobre el tema puede considerarse definitiva, y en nada nos ayuda resolver que esto sea la causa. Además, yo no soy geóloga, prefiero no opinar. Por ahora, me limito a la parte astronómica y dejo por aquí algunas de las fotos más llamativas que he encontrado sobre este acontecimiento.




